Mi sentir por la música

Gracias a Dios, creo que la música corre por mis venas desde que nací; en mis primeros años crecí escuchando a mi padre, interpretar con su guitarra: Boleros, pasillos y valses junto a mi madre, con quien hacían un extraordinario dúo.Siendo muy pequeño, tal vez a los 7 años, ya comencé a interesarme por aprender a tocar este instrumento y junto a mis hermanos mayores aprendimos los primeros acordes, guiándonos en unos libros que hasta la actualidad se publican: “Guitarra fácil”.
Mi primera canción tocando y cantando: “Piel” de Sergio & Estíbaliz
https://www.youtube.com/watch?v=uUxgliN0Vwk/

Con el pasar de los años, ya en la secundaria, la música folclórica ecuatoriana y latinoamericana se metieron tanto en mi cabeza, que quise aprender a interpretar otros instrumentos como la quena y el charango principalmente, llegando a formar parte del Grupo Folclórico de mi colegio con el que obtuvimos junto a mis compañeros, innumerables triunfos intercolegiales. Las baladas, pasillos, boleros, tonadas, albazos, canciones latinoamericanas con mensaje social, etc, fueron parte del contexto enriquecedor de mi repertorio musical.

La música me ha acompañado toda mi vida, gracias a ella considero que tuve una niñez y adolescencia sana, entre libros e instrumentos musicales, ocupándome de cosas productivas ya que en mi colegio, además fui integrante de la gloriosa “Banda de Guerra”.

Sin embargo, para la época actual, los principales instrumentos utilizados por la juventud, no son precisamente musicales, sino tecnológicos: tablets, celulares, Ipad, etc, que son utilizados principalmente para juegos en línea o para navegar por internet sin control alguno, pudiendo inclusive acceder libremente a páginas no aptas para su edad.

La juventud a nivel musical, solo quiere Reggaeton y sabemos bien el tipo de mensaje que estas canciones llevan (no todas, pero si una buena parte de ellas). Preguntar a nuestros jóvenes acerca de los pasillos, albazos, tonadas o pasacalles por citar algunos géneros musicales ecuatorianos, se quedan sin palabras, pues hay un desconocimiento total al respecto y los que algo conocen, responden: “Es música de viejitos”.

A propósito de esta “música de viejitos”, viene a mi mente una anécdota vivida hace unos 8 años aproximadamente. Recuerdo que en el colegio donde trabajo actualmente, se desarrolló una actividad llamada: “El día de los abuelitos” con los niños del preescolar, se prepararon varios detalles para los abuelitos y como profesor de música me propuse enseñarles a los pequeñitos, el pasillo “Faltándome tú” del autor Pepe Crow. La interpretación resultó hermosa y muy emotiva para la mayoría de los abuelitos, pues se vieron correr lágrimas por sus rostros; al final, abrazaron a sus nietitos y felicitaron la iniciativa, pues escuchar un pasillo en tan tiernas voces fue genial; sin embargo, no faltó, la abuelita que comentó: “Profe, ¿cómo se le ocurre enseñar a los pequeñitos una canción tan triste?”

Queridos padres, debemos preocuparnos por descubrir y desarrollar todos los talentos artísticos en nuestros hijos. La sensibilidad que generan las artes en cualquiera de sus manifestaciones, de seguro contribuirá al desarrollo de capacidades en su formación académica.

Con amor y gratitud a la música

Freddy Vargas López

All comments (2)

    Estimado Freddy, es hermoso escuchar su testimonio con respecto a este arte tan hermoso, la música es buena para el alma, nos eleva y complementa. Desde muy pequeña sentí su llamado no llegando a nivel profesional y siempre disfrutandola desde que su estudio llegó a mi vida igualmente en mi niñez. Ahora como madre me reto a inculcar ese amor a mis hijos de 4 y 7 años, cómo sugiere podemos hacerles amar la música a nuestros hijos?.

    Gracias

    Sra. Sofía, que grato compartir opiniones con personas que también comparten los gustos y aficiones. Quienes llevamos la música por dentro, no como simples oyentes, sino activamente como cantores o ejecutantes de uno o varios instrumentos, jamás nos sentiremos solos, pues siempre encontraremos un tema musical apropiado que nos identifique con cada estado de ánimo, o que nos permita recordar lugares y personas que dejaron huella en nuestras vidas.

    Saludos cordiales y un fuerte abrazo

    Freddy

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